Sauna

La sauna es un medio de relajación que ofrece numerosas ventajas para su salud: desintoxica la piel, purifica el organismo, dilata los bronquios, regula la presión sanguínea, mejora el ritmo cardíaco y circulatorio.

El calor dilata los vasos capilares de la piel para mantener la presión sangúnea, que en principio tiende a disminuir. El ritmo cardíaco aumenta hasta multiplicarse por dos y hasta por tres. Esto se traduce en un incremento de la circulación en la superficie de la piel, parecido al que se origina al caminar rápido.Cuando entramos en una sauna, el cuerpo experimenta una serie de reacciones. Las primeras, la transpiración y la apertura de los poros de la piel. Como consecuencia se produce la eliminación de toxinas y una limpieza en profundidad de la epidermis. Después la elevada temperatura y el grado de humedad estimulan el riego sanguíneo y la regeneración de las células, lo que significa que la sauna puede ayudar a aliviar varias enfermedades cutáneas, y respiratorias. La concentración del calor resulta también positiva para el sistema cardiovascular, ya que el corazón, al adaptarse a la vasodilatación, bombea más fuerte y se favorece la dilatación.
Precauciones - La sauna puede resultar ser peligrosa para quienes padecen determinadas enfermedades del corazón, ya que sudar abundantemente provoca se concentren también los fluidos corporales, por lo que la sangre se torna más densa y esto puede provocar un ataque cardiaco. Por ello, los especialistas recomiendan tanto en caso de hipertensión como en personas cardiópatas consultar con el médico la conveniencia o no de acudir a una sauna.